
Habiendo salvado tu desnudez llamo a tu padre,
y me dice que no sólo estás afligido, sino que
me añoras, mi pequeño negrito, me añoras...
Hay que confundir amor con desapego, ¿quién sabe
cuál es cuál?
Cuán sutil es el aleteo de una mosca casi no-viva,
cómo se disfruta ver caer una pluma después de
disparar al aire, qué gusto encontrar el recién
nacido envuelto en petróleo transformado dejado
caer sobre espinas de pescado y condones desusados.
Cada vez que copulo me da la sensación de estar
en otro mundo, y todo con tal de no recordar lo que
ando haciendo. Es un asco. Un verdadero asco.
Que no, que no te quiero, que no me llames, que no
me hables, que no me mires, que sí que sí, que lo que
tú digas, pero que no, que me voy, que aquí te
quedas, que adios.
Entiéndeme, ésto nunca fue eterno, y mucho menos
eviterno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario