
Toda agua es clarita hasta que
llega un turbio masturbador
que te acaricia la nuca y te dice
"uuuh".
Si anoche no transformé las estrellas
en meteoritos fue porque el grosor
de tus ojos me impedían ver la
amabilidad del sol.
Feliz Noche Buena.
Cuando tú mirabas, yo reía, cuando tú llorabas, yo reía, cuando tú jugabas, yo reía, cuando tú hablabas, yo reía, y así hasta que tus afiladas miradas dejaron de jugar y mi frágil músculo decidió permanecer pálido para la eviternidad... Si tú me dices ven, yo lo recuerdo todo. Así me gusta ser Yo.





