
Abrir una lata, eso, abrir una lata.
Coger un lápiz, eso, sólo eso.
Pensar es sólo eso.
Lo supongo, es como renacer, como
la picadura de un mosquito a la que
embalsamas con saliva, pero que gusta
tanto...
A las caderas de Thanatos, rodearlas
con delicadeza, como lo hace Ella,
suave, suave, sin golpes. Nos mira,
la Pobre, nos mira con recelo, Ella
no puede quitarse el muerto de encima,
nosotros sí.
Cuando La veo pienso: ¿No será cierto
que me debo a Ella, y que sólo haciéndome
fracturas en el músculo La hago un poco
más añeja?
Veré qué pasa.

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